
En febrero de este año se produjo un derrumbe de aceras, en la Av. San Juan Bautista de La Salle al 2300, entre Derqui y Echeandía, como consecuencia de las obras de construcción de los ramales Zuviría y Martí de la Cuenca del Arroyo Cildañez.
Estas obras forman parte del Plan Hidráulico de la Ciudad y están destinadas a evitar inundaciones y anegamientos cuando hay eventos de lluvia intensa en poco tiempo en los barrios de Flores, Parque Avellaneda y Villa Lugano. Tienen una extensión proyectada de 3,8 km y fueron adjudicadas a la empresa Centro Construcciones S.A.
El Ramal Zuviría inicia en la intersección de Zuviría y Oliden y se extiende hasta Zuviría y Avenida De la Salle; y el Ramal Martí II, comienza en Directorio y Quirno, atravesando calles como Tandil, San Pedrito, Lafuente, Primera Junta, Martí y Velázquez, hasta llegar a Mariano Acosta.
Se utiliza el sistema de zanja a cielo abierto, con conductos rectangulares de hormigón in situ de dimensiones que varían entre 1,50×1,50 metros y 3,50×3,00 metros. En ambos casos, incluye las bocas de registro, cámaras de empalme y distribución, así como sistemas de captación (sumideros). Se utiliza el sistema de zanja a cielo abierto, con conductos rectangulares de hormigón in situ de dimensiones que varían entre 1,50×1,50 metros y 3,50×3,00 metros e incluyen las bocas de registro, cámaras de empalme y distribución, así como sistemas de captación (sumideros).
La extensión del derrumbe y su ubicación muy próxima a los frentes de las viviendas causó gran alarma entre vecinas y vecinos, los que cuestionaron la falta de controles y de respuesta a las denuncias efectuadas ante el Gobierno de la Ciudad.
En su sesión del 15 de mayo pasado la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó un pedido de informes sobre “las obras de construcción de los ramales Martí y Zuviría, de la Cuenca del Arroyo Cildañez, en virtud de los inconvenientes registrados en el tramo ubicado sobre la calle La Salle al 2300”, mediante la Resolución 142-2026 basada en un proyecto de la Legisladora Bárbara Rossen.
La información solicitada, explican los legisladores, tiene por objeto aclarar si dichas obras cuentan con las previsiones técnicas necesarias para evitar inconvenientes, así como verificar si se ha dispuesto un canal de comunicación adecuado entre los vecinos y el Gobierno de la Ciudad para atender situaciones que pudieran surgir durante su ejecución.
Y agregan que “Este hecho generó la lógica preocupación de los vecinos frentistas, no solo por el riesgo que implica el derrumbe en sí mismo, sino también por la posible afectación de las instalaciones de servicios ubicadas debajo del nivel del suelo, así como por la situación de los postes que quedaron sin sustento como consecuencia del derrumbe. Esta preocupación se extiende actualmente a los vecinos de la calle Primera Junta, en el tramo comprendido entre Portela y la Avenida Lafuente, dado el inicio de las obras correspondientes a ese sector”.
