Paredes que cuentan: Murales que construyen la memoria de Mataderos

Paredes que cuentan: Murales que construyen la memoria de Mataderos

Escribe Mateo Pérez Bruno

En distintos puntos de Mataderos, murales dedicados a personajes y acontecimientos vinculados con el barrio transforman paredes cotidianas en espacios de memoria. El reciente mural en honor a Alberto Breccia, realizado por el colectivo Artemorfosis en Araujo y Directorio, se suma al homenaje a Wanda Taddei y a otras intervenciones que forman parte del paisaje barrial.

El mural de Breccia surgió en el marco de un proyecto documental dedicado a reconstruir la relación del historietista con Mataderos. Durante la producción del trabajo audiovisual, Artemorfosis se sumó con la propuesta de realizar intervenciones artísticas que acompañaran la investigación.

Integrado por artistas formados en la Escuela Rogelio Yrurtia, el colectivo ya había realizado un primer mural dedicado a Breccia y avanzó con una segunda intervención en Araujo y Directorio.

La obra fue realizada en blanco y negro, con aerógrafo y aerosol, en una pared de aproximadamente seis metros y medio por tres. La elección estética buscó recuperar el lenguaje gráfico del historietista, sus contrastes y las texturas características de sus dibujos. La superficie irregular del paredón presentó un desafío, aunque el uso del aerógrafo permitió resolver las dificultades.

La elección de Breccia tampoco fue casual. Nacido en Uruguay en 1919, el dibujante llegó a Mataderos cuando tenía tres años y desarrolló allí una parte importante de su vida. El barrio también apareció en su obra, entre otras producciones, a través de Un tal Daneri, realizada junto al guionista Carlos Trillo.

Durante la realización del mural, la respuesta de los vecinos también se convirtió en parte de la experiencia. “Entiendo que fue mucho, que de alguna manera varios sabían de qué se trataba y quién era Breccia, otros no, con lo cual empezaron a interesarse y hasta nos ocurrió que gente del entorno del artista se acercó a nosotros”, contó una de las muralistas.

La artista destacó que este tipo de intervenciones genera vínculos y experiencias que exceden la realización de la obra. “Lo que ocurre es que genera relaciones, experiencias, vivencias. Esas cosas ocurren cuando un mural queda plasmado en algún paredón”.

La convivencia entre el mural de Breccia y el homenaje a Wanda Taddei permite observar cómo un mismo espacio puede reunir distintas formas de memoria. Por un lado, la figura del historietista remite a la historia cultural de Mataderos. Por otro, el recuerdo de Taddei mantiene presente una historia atravesada por la violencia de género.

Para la muralista, estas intervenciones nacen de la relación entre quienes habitan la ciudad y los espacios que recorren. “Intervenir paredes es un poco construir sentido en comunidad”, explicó. Y agregó que permiten “construir una narrativa común, en este caso una narrativa común del barrio de Mataderos”.

La iniciativa de llevar el arte a las paredes del complejo tiene, además, una historia previa. Jorge Elger, secretario del Centro Comercial de la avenida Juan B. Alberdi e impulsor de estas intervenciones, contó que el primer mural fue dedicado a Diego Maradona, hace aproximadamente tres o cuatro años. El año pasado se realizó el homenaje a Wanda Taddei, acompañado por un acto en contra de los femicidios, con la participación de instituciones vinculadas a esa problemática y organizaciones de la zona.

La llegada de Breccia se produjo cuando uno de los integrantes de Artemorfosis, que vive cerca del complejo, vio la posibilidad de utilizar uno de los paredones y se acercó a proponer el proyecto. Elger aceptó, en línea con su interés por continuar ofreciendo espacios para expresiones culturales.

“Se dieron las coincidencias que a mí me gusta que se utilicen estos paredones para las expresiones culturales, así que se cuadró todo”, recordó.

El dirigente comercial también impulsa actividades culturales desde el Centro Comercial, como obras de teatro y charlas. Según explicó, su intención es facilitar espacios a artistas que muchas veces encuentran dificultades para expresarse.

“A veces cuesta a estos artistas encontrar lugar donde expresarse y entonces bueno, a mí me gusta”, señaló.

La respuesta de los vecinos también acompaña esa continuidad. Según Elger, al tratarse de una esquina transitada, es habitual que la gente se detenga a observar los trabajos y pregunte qué se está realizando. “Ya es como una costumbre que saben que es una esquina que nosotros impulsamos estas actividades”, afirmó.

La sucesión de murales dedicados a Maradona, Wanda Taddei y Alberto Breccia muestra cómo un mismo lugar puede incorporar distintas expresiones de la cultura y la memoria barrial.

El valor de estas obras no se limita a la imagen que queda plasmada sobre una pared. También puede encontrarse en las relaciones que se construyen durante su realización, en las conversaciones que despiertan y en las historias que acercan a quienes transitan por el barrio.

En Mataderos, las paredes intervenidas por el arte permiten recuperar figuras de la cultura local, mantener presentes historias personales y expresar preocupaciones compartidas. Son, en definitiva, una forma de narrar el barrio desde sus propias calles.

En Araujo y Directorio, Breccia y Wanda Taddei comparten hoy una misma esquina. Dos historias distintas que, desde sus respectivas paredes, forman parte de la memoria cotidiana de Mataderos.

 

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