
A través de un operativo, realizado a primera hora del miércoles el Gobierno de la Ciudad desalojó el predio ubicado debajo de la autopista Perito Moreno, en Ameghino 1035 que era usado por la cooperativa “El Amanecer de los Cartoneros” para acopio y procesamiento de material reciclable.
Según informó el Gobierno de la Ciudad, participaron de esta acción 20 agentes del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana con maquinaria y camiones, junto a la Policía de la Ciudad y personal de la Red de Atención. El predio será entregado a la Dirección General Administración de Bienes, del Ministerio de Hacienda y Finanzas, la que definirá su destino.
Aunque la versión oficial señala que esta acción se enmarca en las políticas del Gobierno porteño para ordenar el espacio público ya que se trataría de una ocupación ilegal, los desalojados destacaron en un comunicado que el lugar “fue otorgado a la Cooperativa Amanecer de los Cartoneros hace más de 15 años por el propio Gobierno de la Ciudad“.
Para conocer más sobre la situación de la Cooperativa y su funcionamiento hablamos con uno de sus miembros, quien nos explicó que ésta forma parte del Sistema de reciclado de la Ciudad, que actualmente incluye a 12 cooperativas que prestan el servicio de recuperación de material reciclable en zonas asignadas por Licitación. La vigente, es del año2021.
¿Desde cuándo funciona la Cooperativa? ¿Cómo está conformada? ¿Recibe subsidios o apoyo estatal?
La Cooperativa se conformó legalmente en 2007. La organización cartonera es previa. El trabajo cartonero surge vinculado a los 90 y a la crisis del 2001. Se empieza a organizar en 2002 cuando surge el Movimiento de Trabajadores Excluidos. Juan Grabois fue uno de los impulsores junto a los primeros dirigentes cartoneros de la organización de su trabajo y su conformación en cooperativas. Juan después tomó otro rol, y ya no está más en el movimiento pero se nos sigue vinculando para pegarnos a nosotros también.
La Cooperativa legalmente hoy en día está conformada por 4500 asociados. Es la cooperativa de reciclado más grande de América Latina. Posee tres Centros Verdes donde se clasifica y se enfarda el material reciclable que después se comercializa. Uno está en Saavedra, otro en Parque Patricios y otro en Barracas, que se incendió en 2023 (cuya recuperación por parte del GCBA está muy lenta) y tenía dos Centros de Transferencia, uno en Chacarita y otro era el de Parque Avellaneda. Los Centros de Transferencia son una especie de espacio de intermediación a donde llega el material reciclable de los cartoneros de la zona y después se transfiere a los Centros Verdes.
Fruto de años de lucha cartonera, desde el 2002 se fueron consiguiendo algunos derechos. El más importante es el que se conoce como “incentivo cartonero”. Es una especie de sueldo base que hoy ronda los $ 420.000 y se les paga a los que están dentro del sistema de reciclado de la Ciudad. Hay tres tipos de cartoneros el que está dentro del sistema, que sería el “más privilegiado” porque recibe el sueldo base pagado por el GCBA por brindar el servicio de recolección de material reciclable y además un ingreso por productividad, por cantidad y tipo de material que recolecta. Hay un segundo tipo de cartonero, independiente o bolsonero que no está dentro del sistema porque la Ciudad puso un cupo para ingresar, pero que sí está asociado a la cooperativa y solamente cobra el ingreso por productividad. O sea lo que junta se pesa y la cooperativa le paga según el peso. Y por último hay un tercer tipo que es totalmente independiente porque no está asociado a ninguna de las doce cooperativas que trabajan en la Ciudad. Otro tipo de apoyo estatal, que también se consiguió a través de un proceso de luchas es la provisión de máquinas clasificadoras, que son las cintas que están en los Centros Verdes y la indumentaria de trabajo que también provee el GCBA
¿Cómo se instaló en el predio? ¿Con qué autorización?
El predio de Parque Avellaneda fue el primer espacio físico que tuvo la Cooperativa. En 2008 la cooperativa necesitaba un espacio físico donde acopiar material para después venderlo y para cuestiones administrativas. Ese espacio bajo autopista en Tandil y Olivera estaba abandonado, lleno de escombros. La Cooperativa ingresó informalmente, lo limpió y empezó a usarlo como lugar de trabajo. En ese momento no existía ningún Centro Verde ni otro tipo de espacio provisto por el GCBA.
El GCBA formalizó el uso del predio con una cesión en 2015 y aunque ésta no se renovó posteriormente, en cada instancia licitatoria (la última, que es la que está vigente, fue en 2021) la Cooperativa presentó los planes de trabajo en cada zona que tiene asignada y en esos planes de trabajo autorizados por el GCBA figura este predio. Así que había un acuerdo para que fuera utilizado para el servicio de recuperación de material reciclable incluido en el contrato entre la Cooperativa y el GCBA.
¿Qué tipo de trabajo realizaba la Cooperativa en ese lugar?
El predio tenía una triple función: la principal es la de Centro de Transferencia, que recibía el material reciclable de los cartoneros que trabajan en la zona de Flores, cerca la calle Avellaneda y de los carros que trabajaban en Mataderos, Parque Avellaneda, Floresta, el que se pesaba y se mandaba a los Centros Verdes para la clasificación del material. Una segunda función era la mecánica, la reparación de los colectivos y camiones que hace mucho tiempo habían sido cedidos por el GCBA en comodato a la Cooperativa y un par de propiedad propia. La tercera era una función muy novedosa para el contexto argentino y latinoamericano: la recuperación de un material reciclable que no es típico, que es la tela, el material textil. Por estar relativamente cerca de la calle Avellaneda y por los talleres textiles que están en su alrededor había muchos descartes textiles, generalmente retazos chicos porque el corte computarizado aprovecha mucho la tela.
¿Cuántas personas trabajaban? ¿Cuentan con otro espacio para trabajar?
Entre las tres funciones del predio estaban vinculados más o menos 250 trabajadores asociados. Tenemos los Centros Verdes y otros Centros de Transferencia que nombré pero no cuentan con el espacio suficiente para recibir las funciones que antes se realizaban en el predio de Parque Avellaneda. Éste era el único el único lugar en toda la ciudad donde se recuperaba ese material. Lo traían los cartoneros, se les pagaba por cantidad y ahí se clasificaba por tipo tamaño y color, se enfardaba y se vendía a la industria.
Entre los asociados a la Cooperativa, las personas mayores tienen un especial cariño por el predio porque es el espacio donde trabajaron desde 2008 y el primero que tuvimos. Pero el apego más importante no es al espacio físico, sino al trabajo que ese espacio posibilitaba. Esa es de las cosas que realmente más duelen porque sin espacio físico la recuperación de material textil no puede funcionar, no hay espacio en otros centros para que este sector pueda laburar.
¿El GCBA se comunicó con la Cooperativa para regularizar la situación, para buscar una solución?
El GCBA nunca nos llamó para algún tipo de transición ordenada o para buscar una solución en otro espacio. Si a nosotros nos citaban y nos decían queremos “recuperar” ese espacio para hacer otra cosa, pero ofrecían otro espacio físico para trabajar, por ejemplo en la recuperación de la tela, podríamos hacer un acuerdo. Porque necesitamos un espacio físico para seguir adelante con el trabajo que veníamos haciendo en ese lugar. A nosotros nos vienen amenazando hace meses con el desalojo y nuestra respuesta fue siempre: no tenemos problema pero encontremos una solución. Pero no había ningún tipo de progreso en esa situación.
Lo que sucedió el miércoles fue una salvajada total, no solamente por cómo se dio, que fue realmente brutal, aunque la Cooperativa no respondió de forma violenta en ningún momento. Cayeron a las cinco de la mañana un montón de policías y gente de espacio público, vallaron el predio y nos dieron un par de horas para sacar nuestras cosas, que tenemos ahí desde hace quince años y llevarlas a otro lugar. Hay cosas que perdimos, todo el material que quedó dentro se lo llevaron ellos. Teníamos fardos de tela que el jueves venía a buscar el comprador y los tuvimos que sacar rápido, llevarlos a otro lugar, que es el fondo de la casa de una compañera en Fiorito y obviamente con la lluvia se echó todo a perder. La verdad es que fue un desastre. Pero la salvajada está no solamente en lo que sucedió el miércoles sino que no hubo ningún tipo de diálogo para solucionar previamente esa cuestión y que hubiera una transición ordenada. Eso es lo que más bronca nos da.
Ahora las perspectivas, por las reuniones que venimos teniendo, no son positivas. En ningún momento dieron algún tipo de respuesta a nuestro pedido de algún otro espacio físico, básicamente no quieren poner un peso ni un m2 de terreno para los cartoneros así que estamos evaluando las respuestas, incluso la posibilidad de una presentación judicial.
