
El lunes 11 de mayo se realizó el tradicional Acto y Marcha de Antorchas organizado por la Comisión Permanente de Homenaje al Padre Carlos Mugica. Además la Legislatura porteña aprobó una declaración conmemorando el 52° aniversario de su asesinato.
El Homenaje comenzó a las 18 horas en la Plaza Salaberry (Av. Juan Bautista Alberdi y Pilar, Mataderos), donde falleciera luego de ser baleado por la siniestra Triple A en la Iglesia San Francisco Solano de Zelada y White.
Durante el Acto se leyó el documento de la Comisión Permanente de Homenaje y presentaron sus testimonios Fátima Cabrera y Emma Almirón, compañeras en la tarea pastoral y militante del Padre Carlos en la Villa 31. El actor Raúl Rizzo leyó “Meditación en la Villa” y José Ceña ofreció su música y su sensibilidad popular. Cerró el acto el Padre Paco, quien bendijo el árbol plantado en memoria del Padre Carlos.
Estuvieron presentes los comuneros Lorena Crespo, Juan José Chaves y Alberto Espiño y los Doce Apóstoles, jubilados de los miércoles que siguen resistiendo las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei.
Luego se realizó la histórica marcha de antorchas hacia la Iglesia San Francisco Solano, en el barrio de Villa Luro, donde los Curas en Opción por los Pobres celebraron una misa profundamente conmovedora.
La Legislatura de la Ciudad por su parte, aprobó la declaración 160-2026 por medio de la cual “conmemora el 52° aniversario del asesinato de Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe, conocido como el Padre Mugica, referente de los curas villeros y la lucha de los barrios populares, y reconoce su legado y compromiso social”.
Mugica fue asesinado el 11 de mayo de 1974, al salir de la iglesia San Francisco Solano, ubicada en el barrio de Villa Luro, recuerdan los fundamentos de la declaración. Integró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer y sostuvo, en su práctica pastoral, promoviendo una Iglesia cercana a las mayorías sociales. Desarrolló su labor en las villas de la Ciudad, especialmente en la Villa 31, barrio que hoy lleva su nombre.
Desde allí impulsó una tarea que trascendió lo estrictamente religioso para inscribirse en una práctica social orientada a la dignificación de las condiciones de vida de los habitantes de los barrios populares y el fortalecimiento de la organización comunitaria. En reconocimiento a su trayectoria, el 7 de octubre, fecha de su nacimiento, se estableció mediante la Ley N°27.095 el Día Nacional de la Identidad Villera. Esta fecha busca reivindicar la cultura, solidaridad y resistencia de los barrios populares.
