
Con el lema “Madre, danos amor para caminar con esperanza”, el pasado sábado 4 de octubre, a las 7 de la mañana, salió desde el Santuario de San Cayetano en Liniers, la 51ª Peregrinación Juvenil a Luján. A las 10, partió la emblemática imagen, este año a cargo de la diócesis de Quilmes.
Una numerosa concurrencia de fieles, asistida por más de 5.500 voluntarios y más de 100 puestos de apoyo y sanitarios, recorrió el largo camino hasta la Basílica de Luján. La caminata, que dura entre 12 y 20 horas según las distintas capacidades físicas y la preparación previa de los participantes, tiene paradas previstas en Morón, Merlo, La Reja y General Rodríguez, y cuando es necesario en Moreno.
El martes 30 de septiembre Mons. García Cuerva Arzobispo de Buenos Aires inició la actividad con la celebración de la Misa de envío, en la Iglesia de San Cayetano. El prelado también cerró la peregrinación con la Santa Misa Central en Luján, que este año debió realizarse dentro de la Basílica debido a las condiciones climáticas.
García Cuerva llamó a construir un país más justo y fraterno, pidió diálogo y advirtió sobre la pobreza y las consecuencias del narcotráfico: “Hay muchos hermanos en el país que ya no tienen fuerzas para seguir, no encuentran sentido al camino de sus vidas, y han detenido su marcha. Les pesa demasiado la pobreza, las consecuencias del narcotráfico, las enfermedades, la soledad Por ellos también peregrinamos, los traemos en la mochila del alma, porque no queremos ser un pueblo indiferente ante tanto dolor, ni tampoco dejarnos ganar por la impotencia del no se puede”.
“Creo que es una problemática de toda nuestra Argentina. Sabemos que cuando el Estado se retira de los barrios, lamentablemente la situación se torna muy compleja y avanza lo que llamamos el narco Estado”, agregó en diálogo con radio Mitre.
