Cuenca Cildáñez: ¿Participar o ser consultados? Parte 1

Cuenca Cildáñez: ¿Participar o ser consultados? Parte 1

Fabio Oliva, Arquitecto especializado en planificación-gestión participativa, integrante de Cuenca en red, desarrolla en este artículo una reflexión sobre la participación ciudadana en la definición de las políticas públicas y las intervenciones sobre el territorio urbano. Debido a su extensión, y su riqueza en el tratamiento del tema, decidimos publicarlo en tres partes que si bien ponen énfasis en diferentes aspectos de la cuestión configuran un texto único.

El desafío de una democracia ambiental efectiva

Hay una diferencia que puede parecer pequeña, pero que en la gestión de la ciudad resulta decisiva: no es lo mismo participar de una decisión que ser convocado para opinar sobre una decisión ya elaborada.

Las Audiencias Públicas y los Estudios de Impacto Ambiental pueden constituir herramientas fundamentales para democratizar las decisiones sobre el territorio. Permiten hacer pública información, incorporar conocimientos, expresar desacuerdos y poner en discusión los efectos ambientales y sociales de determinados proyectos.

Pero también existe el riesgo de que esos instrumentos se conviertan en procedimientos administrativos destinados principalmente a cumplir con un requisito formal. En ese caso, la participación existe, pero queda reducida a una instancia de consulta. Se escucha a los actores, pero no necesariamente se construye con ellos.

La reciente convocatoria a Audiencia Pública por la Reserva Ecológica Lago Lugano (RELL) permite poner esta cuestión en discusión. Y hacerlo desde un territorio que tiene una historia concreta de experiencias de participación y gestión asociada: la Cuenca Cildáñez.

Una Audiencia para discutir algo más que una obra

El 21 de septiembre se realiza la Audiencia Pública convocada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en relación con la RELL. La convocatoria forma parte del procedimiento de evaluación ambiental del proyecto y está vinculada con la categorización de impacto y la posterior tramitación del Certificado de Aptitud Ambiental.

La existencia de la Audiencia es importante. Pero también lo es preguntarse qué participación hace posible.

La Reserva Ecológica Lago Lugano no es un espacio aislado. El propio expediente reconoce su relación con el Arroyo Cildáñez y con la Cuenca Matanza-Riachuelo. Una parte significativa de la Reserva se encuentra vinculada al ambiente del lago y a ambas márgenes del Cildáñez.

Por eso, una pregunta central debería ser si el Estudio de Impacto Ambiental puede evaluar adecuadamente las intervenciones previstas mirando fundamentalmente los límites del predio o si debe incorporar, con mayor profundidad, el sistema ambiental del cual la Reserva forma parte.

El arroyo atraviesa más de 12 kilómetros de la Ciudad y conecta territorios, espacios verdes, barrios e infraestructuras hasta desembocar en el Riachuelo. En ese recorrido se encuentran el ex Mercado de Hacienda, Parque Avellaneda, Villa Cildáñez, Parque Indoamericano y la RELL.

Desde Cuenca en Red venimos proponiendo pensar ese territorio como un Biocorredor Cildáñez: una estructura ambiental y territorial que permita recuperar las relaciones ecológicas, sociales y culturales que fueron fragmentadas a lo largo del tiempo.

La pregunta, entonces, no es solamente qué impacto tienen determinadas obras dentro de la Reserva. Es también qué lugar ocupa la Reserva en la recuperación ambiental de toda la cuenca.

Del Parque Avellaneda a la cuenca

Esta discusión no comienza con esta Audiencia. Tiene antecedentes en una experiencia que lleva décadas: la recuperación del Parque Avellaneda.

Durante los años de la dictadura, el parque y su entorno sufrieron procesos de abandono, fragmentación y pérdida de vínculos comunitarios. A partir de 1989, con la creación del Centro de Estudios y Acción Vecinal (CESAV), comenzó un proceso sostenido de recuperación que no se limitó a reclamar obras al Estado.

Se fue construyendo una forma diferente de gestionar el espacio público.

Ese proceso dio lugar posteriormente a los talleres de planificación-gestión participativa para la elaboración del Plan de Manejo, la creación de la Mesa de Trabajo y Consenso (MTC) y a un modelo de gestión asociada institucionalizado por la Ley 1153. La experiencia mostró que la participación puede ser algo más que una consulta: puede convertirse en una práctica permanente de construcción de políticas públicas, donde organizaciones sociales, instituciones, trabajadores y Estado comparten información, elaboran propuestas, discuten prioridades y asumen responsabilidades.

No se trató simplemente de preguntarles a los vecinos qué parque querían. Se trató de construir colectivamente una manera de gestionar el parque.

Esa experiencia fue generando aprendizajes que luego desbordaron sus límites físicos. El territorio comenzó a ser pensado como una red de relaciones y no como una suma de espacios separados.

De allí surge buena parte de la mirada que hoy propone Cuenca en Red entramado que es reconocido por ACUMAR en la Resolución 263 del año 2023 con la creación de la Mesa de Gestión Interjurisdiccional de la Cuenca Cildáñez (MGICC).

* El artículo “Cuenca Cildáñez: ¿Participar o ser consultados?” se publicó anteriormente en el Portal Contraeditorial

 

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